Un tratamiento odontológico óptimo no consiste simplemente en restaurar o reparar los dientes y las funciones estéticas y masticatorias. Es necesario que la situación inicial no vuelva a repetirse y, también, mantener en perfectas condiciones el trabajo realizado para que dure muchos años.
Una boca sana es una boca limpia con una carga baja de bacterias. Una boca sana no tiene problemas y no tiene enfermedades.
¿Cómo conseguirlo?
Muy sencillo: hay que adquirir hábitos regulares de limpieza y ésta debe llevarse a cabo con eficacia empleando la técnica correcta.
